
La percepción que actualmente tenemos de la alquimia es la de una pseudociencia precursora de la moderna química. Sin embargo esta creencia no sería del todo acertada. La alquimia es todo un sistema de conocimientos cuya práctica exitosa culmina en un profundo desarrollo espiritual.
La piedra filosofal, la que se dice aspiraban todos los alquimistas, es la sustancia primordial de la que derivan todos los metales y por lo tanto serviría para la conversión del plomo u otros metales en oro y plata.
Otra posible consecuencia de la práctica alquímica consistiría la transmutación del propio operador en un ser divino (Magnus Opus). Se busca obtener una tintura que prolongue indefinidamente la vida humana (elixir de la eterna juventud) por medio un vez más de la piedra filosofal.
El problema reside en ser capaces de desentrañar la identidad de esta gran desconocida que es la piedra filosofal ¿En que consiste, es un principio espiritual, material o electricidad aplicada a los metales?
Los conocimientos alquímicos formarían parte de aquel cuerpo de conocimientos que integraban la Gran Ciencia propiedad de una Civilización avanzada que sucumbió presa de sus pecados y algunos de cuyos restos se acumularon en el Egipto de los faraones. Los ecos de aquella lejana sociedad aún resuenan a través de leyendas y mitos presentes en nuestras tradiciones culturales.
El arte del que estamos hablando, la alquimia, puede proporcionar demasiado poder, por eso es en extremo peligroso. Lleva en su estirpe el germen de la Destrucción al igual que la ciencia primordial de la que se originó. En vistas de ello sólo los iniciados deberían adquirir el derecho a violar su secreto. Y es que los pecados que derribaron la civilización madre se nos revelan sutilmente por medio de extrañas prácticas culturales. Así los avanzados imperios precolombinos de América tendrían prohibido el uso de la rueda y el arte del herrero en Europa llegaría a ser considerado un oficio maldito por la tradición. Tampoco conviene que los gobernantes conozcan de tales prácticas pues esto llevaría con toda probabilidad a la esclavitud del operador, víctima de la avidez e ignorancia de estos personajes. Su empleo en tales casos, estaría destinado a saciar la vanidad, el orgullo, el ansia ilimitada de poder, en definitiva a la realización del mal ¡Cerrad las bocas gritarán desde la piedra!
Una vez más es muy difícil demostrar la relación del Temple con la alquimia. Existen indicios (una vez más) que alertan de tal posibilidad:
*Incremento del oro y de la plata en tiempos de la orden.
*Utilización de simbología relacionada con la práctica alquímica.
*Presencia de plantas exóticas creciendo libremente en las cercanías de antiguas encomiendas templarias, algunas de la cuales de poseerían propiedades alucinógenas.
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